martes, 4 de octubre de 2011

Las primeras caidas tontas

 A todos nos pasa. El primer día, la primera semana, el primer mes... Da igual cuando, pero siempre, a todo el mundo le pasa.
Me refiero a las caídas en parado. 


1º - Cuando la moto está apagada
Las motos disponen de una pata lateral preparada para soportar el peso de la moto ligeramente inclinada cuando no estamos encima de ella. Algunas también disponen de una especie de caballete que, siendo el sistema de colocación muy similar, no permite que la moto quede tumbada y además la levanta del suelo quedando apoyada en dos patas situadas a ambos lados de la susodicha.
Aun siendo un sistema de sencillo funcionamiento, también es cierto que induce a error en un porcentaje bajo. Pero ese poco porcentaje es asquerosamente indeseable ya que ver a tu querida montura en el suelo después de un horripilante "CRASHH" es algo que no le deseo a nadie.
Las situaciones en las que este suceso ocurre son varias pero podemos resumirlas en:
     - Cuando no ponemos la pata todo lo adelante que hay que ponerla y se nos recoge cuando pensábamos que la moto estaba estable
     - Cuando colocamos al moto inclinada hacia arriba en una pendiente y ésta decide que no le gusta ese lado.
     - Cuando NO ponemos la pata y dejamos caer la moto pensando que se ha puesto sola por arte de magia. En estos casos la sensación de ser imbécil es mucho mayor ya que cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde y no hay vuelta atrás. Solo nos queda resignarnos a hacer que su caída sea lo más dulce posible (aunque eso depende de nuestros reflejos y habilidad para mantenernos de pie sujetando 200kg de moto).


2º - Cuando la moto está encendida y vamos a 10km/h (mas o menos)
Si no llegas bien al suelo encima de tu moto NO HAGAS HEROICIDADES EL PRIMER DÍA. Para todo hace falta coger experiencia y también soltura.
Es muy tentador querer subirse a una acera de 1 metro de ancho como hacen los que van contigo con tanta soltura y decisión para aparcar la montura pero se realista: tú, te acojonarás al llegar al borde, frenarás, pensarás que la inercia la hará subir y podrás maniobrar en tan pequeño espacio. NO. No lo harás y el resultado será que al llegar al bordillo, la rueda  delantera chocará, te frenará la moto, te desequilibrarás y adiós. La moto al suelo de cabeza.
Otra ocasión en las que las motos muestran su pasión por dormir es en las cuestas o carreteras desniveladas. Por ejemplo: te paras en un semáforo, o para coger un cruce a mano derecha y como vamos confiados subimos los pies con demasiado apuro y al arrancar la moto se nos cala. Consecuencia: si no tenemos reflejos al bajar los pies, la moto se irá al suelo.


Existen infinidad de razones por las que a las motos les entra el sueño. Muchas podrás pillarlas a tiempo y prevenirlas pero algún día, en algún lugar, conseguirá lo que quiere pero no te preocupes, consuélate con el hecho de que a todos nos ha pasado y lo más importante es que a ti no te pase nada. La moto se puede arreglar o pintar. En estas caídas es difícil que los daños sean irreversibles. Un buen consejo (que me dieron a mi cuando mi Gladius se fue al suelo el primer día al sacarla del concesionario) baja los pies siempre antes de lo necesario mientras no estés segura de conocer tu moto: su peso, su movilidad, cómo gira, cómo tumba, cómo frena...


Hagas lo que hagas, cuando la aparques, acuérdate de la pata!!!!

V's y ráfagas. Nos vemos en las carreteras.

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